| Autor/a: E.L. James | Serie: Cincuenta Sombras #4 | Editorial: Grijalbo (PRH) |
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No es necesario contarles de qué trata está historia porque es de dominio público pero aún así, daré una pequeña introducción. Anastasia Steele acude a una entrevista para el periódico escolar en lugar de su amiga Kate y es ahí, donde conoce al multimillonario Christian Grey. La atracción es inmediata -y mutua-, pero los dos saben que es algo que no va a llegar a suceder por distintas razones. Razones que deciden poner a prueba para establecer una semi-relación en la que cada quién tiene un propósito muy diferente.
Hace un par de años, cuando la trilogía estaba en su punto más alto, sentí mucha curiosidad y decidí leerla. ¿Qué es un libro machista? Lo es ¿Qué Anastasia nos hace quedar mal como mujeres? Definitivamente. Y así podría contarles un montón de cosas que han sido debatidas millones de veces y cada quién tiene su respetable punto de vista. Por mi parte, diré que me fue muy difícil terminar la trilogía pues llegó un momento, en donde era muy aburrida. Aún así, al terminar la historia quería saber más de Christian. ¿Por qué? Porque no era un personaje normal, quería conocer más de su pasado, su relación con Elena y un sinfín de cosas más que no quedaron conclusas en los libros. Pasado todo esto, anuncian este libro y dije: «Bueno, ya leí la trilogía completa, uno más no puede hacerle daño a nadie» y aquí estoy después de haberlo hecho.
Decir que Grey no fue lo que espere ni con mis mejores intenciones, es decir poco y mi primera queja no será sobre los diálogos machistas o las escenas de sexo repetitivo porque eso lo esperaba sino sobre lo poco original que ha sido el libro pues ha sido una copia exacta de la primera entrega salvo que ahora vemos lo que estaba haciendo él en ese momento. Fueron 656 páginas de lo mismo y aún ahora no me explico cómo la autora sacó el doble de páginas de eso.
También considero que fue un libro completamente innecesario que terminó dejando peor al personaje. No en lo fastidioso ya que no me molestó tanto como la Diosa Interior de Anastasia pero sí me encontré con un adolescente en lugar del empresario ejemplar y dominante que se supone que es pues había escenas bastante ridículas como cuando Ana le mandaba «besos» en un email y el se ponía como yo a los 14 años. Por otro lado, se vuelve demasiado denso y sin nada interesante, que tardé dos semanas en leerlo y llegó un momento en el que continuaba por terminar.
¿Lo rescatable? El final. Ya había perdido la esperanza de que hubiera algo decente y fue lo que más me gustó -y lo único nuevo- en la historia. Creo que es la única parte en dónde podemos ver sus «dudas» sobre lo que está sintiendo y vislumbrar al hombre maduro que se supone que es. Salvo esas páginas, cuesta creer que la autora seguirá sacando libros sobre esto.
Hace un par de años, cuando la trilogía estaba en su punto más alto, sentí mucha curiosidad y decidí leerla. ¿Qué es un libro machista? Lo es ¿Qué Anastasia nos hace quedar mal como mujeres? Definitivamente. Y así podría contarles un montón de cosas que han sido debatidas millones de veces y cada quién tiene su respetable punto de vista. Por mi parte, diré que me fue muy difícil terminar la trilogía pues llegó un momento, en donde era muy aburrida. Aún así, al terminar la historia quería saber más de Christian. ¿Por qué? Porque no era un personaje normal, quería conocer más de su pasado, su relación con Elena y un sinfín de cosas más que no quedaron conclusas en los libros. Pasado todo esto, anuncian este libro y dije: «Bueno, ya leí la trilogía completa, uno más no puede hacerle daño a nadie» y aquí estoy después de haberlo hecho.
Decir que Grey no fue lo que espere ni con mis mejores intenciones, es decir poco y mi primera queja no será sobre los diálogos machistas o las escenas de sexo repetitivo porque eso lo esperaba sino sobre lo poco original que ha sido el libro pues ha sido una copia exacta de la primera entrega salvo que ahora vemos lo que estaba haciendo él en ese momento. Fueron 656 páginas de lo mismo y aún ahora no me explico cómo la autora sacó el doble de páginas de eso.
También considero que fue un libro completamente innecesario que terminó dejando peor al personaje. No en lo fastidioso ya que no me molestó tanto como la Diosa Interior de Anastasia pero sí me encontré con un adolescente en lugar del empresario ejemplar y dominante que se supone que es pues había escenas bastante ridículas como cuando Ana le mandaba «besos» en un email y el se ponía como yo a los 14 años. Por otro lado, se vuelve demasiado denso y sin nada interesante, que tardé dos semanas en leerlo y llegó un momento en el que continuaba por terminar.
¿Lo rescatable? El final. Ya había perdido la esperanza de que hubiera algo decente y fue lo que más me gustó -y lo único nuevo- en la historia. Creo que es la única parte en dónde podemos ver sus «dudas» sobre lo que está sintiendo y vislumbrar al hombre maduro que se supone que es. Salvo esas páginas, cuesta creer que la autora seguirá sacando libros sobre esto.
«Un golpe en la puerta me devuelve a la realidad. Entonces veo una maraña de largo pelo castaño, blanquísimas piernas y botas cafés que aterrizan de bruces en mi despacho. Reprimo la irritación que me sale naturalmente ante tal torpeza. Me acerco enseguida a la chica, que está a cuatro patas en el suelo. La sujeto por los hombros delgados y la ayudo a levantarse».
SOBRE LA AUTORA:
Erika Leonard Mitchell, más conocida por el seudónimo de E. L. James, creció en Buckinghamshire y cursó estudios en la Universidad de Kent, trabajando como asistente de gerente en "National Film and Television School" antes de desempeñarse como ejecutiva de televisión. Comenzó a escribir en enero de 2009 —bajo el pseudónimo de Snowqueens Icedragon— obras como Master of the Universe, un fanfic inspirado en la serie Crepúsculo, que se convertiría en la famosa trilogía de Cincuenta sombras de Grey. La obra consiguió vender millones de ejemplares en todo el mundo y la convirtieron en la autora mejor pagada de 2013.

